El desafío consistió en representar visualmente la coordinación entre los distintos componentes y actores de una solución de ciberseguridad, abarcando tanto a los defensores como a los atacantes. Se planteó un escenario conceptual inspirado en el western y la ciencia ficción, incorporando hackers, virus, dispositivos móviles, la nube, inteligencia artificial y blockchain, junto a investigadores, fuerzas de seguridad, ciudadanos y normativas.
- En esta composición, las tonalidades azules simbolizan la seguridad, la identificación y la confiabilidad. - Por el contrario, los tonos rojizos denotan amenazas, malware, virus y ataques digitales.

